Jesús no multiplicó ningún pan: Nuestra visión de la política en ME Salud

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Todos alguna vez, cuando éramos chicos, escuchamos aquel relato en el que Jesús, ante un multitud de personas que lo seguían y ante el hambre de éstos, toma algunos panes y peces y los multiplica de modo que todos quedan saciados. Sin embargo, creo que lo que allí sucedió fue otra cosa…

Cuando los más cercanos que acompañaban a Jesús le dijeron que la gente tenía hambre, él les respondió: “denles Uds. de comer”. En segundo lugar, tomó los alimentos de un niño y los partió. Pero lo más llamativo, es la reacción posterior documentada: la multitud que lo sigue quiere hacerlo rey, tras lo cual, él huye y se oculta.

Tal vez el contexto judío de aquel tiempo se parece más de lo que creemos a nuestro presente: estaban sometidos por otros pueblos que los dominaban económica y políticamente, la violencia del Estado Romano era importante y producía como consecuencia la violencia entre pares, tras lo cual cada uno se atrincheraba en lo poco que tenía… lo mismo hacemos nosotros con nuestros recursos, nuestros talentos… para los cuáles la única visión que tenemos es que podamos salvarnos nosotros mismos con ellos.

Era costumbre de aquel tiempo que, para enfrentar unos días de camino, fuese necesario llevar una pequeña bolsa con algo de alimento para el viaje. Muchos eran conscientes de que seguían a Jesús, otros se sumaron casualmente y seguramente no tenían para comer ante la eventualidad atractiva que vivían.

No creo que allí hayan aparecido mágicamente canastas llenas de panes y pescados, lo que creo es que el relato adopta un género literario mitológico, propio del modo de transmitir de la época, pero que lo que realmente sucedió allí fue un cambio de consciencia propiciado por Jesús que los llevó a darse cuenta que en partir y compartir lo que cada uno tenía atesorado para sí, era la única manera de ayudarse en un contexto de tanta opresión y violencia y, a través de la gran seguridad que tenía en lo que decía y hacía, les demostró que tras esto el alimento alcanzaba para todos y, aún más, habría de sobrar.

Cuando Jesús sanaba enfermos le traían más enfermos. Cuando enseñaba se acercaba más gente a escucharlo; pero esta vez, la gente no trae a los “hambrientos” ni crean un restaurante, la reacción masiva es otra: la masa de hombres quiere hacerlo rey, la reacción es política y obedece a un cambio de mirada y de comprensión, tras lo cual, él huye, acentuando que la cuestión central está entre las mismas personas y el que tienen al lado, no en la figura del líder, él desaparece de ese lugar y los deja solos con sus próximos…

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